OPERACIÓN DETOX PRIMERA PARTE: LOS ENDULZANTES

28 Dic

Bueno…¡ya hemos pasado la primera parte de las fiestas! espero que tod@s hayáis disfrutado en compañía estos días, y si celebráis Papá Noel, que os haya traído todo lo que esperábais…

Hoy estamos aquí porque estos días pasados suelen ser días de excesos en nuestra dieta habitual, sobretodo por la ingesta de bastantes grasas y dulces no habituales, como los turrones, polvorones, etc, muchos de ellos industriales y que en su composición contienen azúcares refinados y grasas añadidas.  En concreto quiero hablaros de un tema muy interesante, los endulzantes.

Para empezar, el azúcar, tanto el blanco como el moreno, tiene múltiples efectos negativos sobre el organismo, así como la miel (industrial), la sacarina, la fructosa, el sorbitol y el aspartame y otros endulzantes artificiales: todos ellos ejercen un gran efecto desmineralizante y acidificante-que ocasiona, entre otras cosas, caries y deficiencias de calcio en nuestra estructura ósea-, elimina del organismo el complejo vitamínico B, altera la flora intestinal, provoca un brusco aumento de los niveles de glucosa en la sangre, desprende elementos químicos procedentes de su proceso de fabricación, etc.

En cuanto a la miel, la pura y sólida (procedente exclusivamente de paneles de abejas silvestres y que no ha sufrido tratamientos de ningún tipo), es, en pequeñas cantidades, una buena medicina para determinadas dolencias. El problema surge cuando la miel se depura y se calienta para licuarla. En ese caso, pierde sus propiedades. Otro pero que hay que ponerle a la miel es que la que encontramos habitualmente en los comercios no es miel de flores; en gran parte, se trata de miel “de azúcar”, pues para que la producción sea más rápida, se acostumbra a facilitar azúcar a las abejas. Nos topamos entonces con que las cualidades medicinales de la miel ceden el paso a los efectos indeseables del azúcar. Por otra parte, la miel es de naturaleza caliente y muy acidificante, con lo que tiene efectos desmineralizantes si se consume regularmente. Si alguno de vosotros ha tenido ocasión de probar postres árabes, éstos están endulzados con miel natural, de forma que sólo comiendo una pequéña porción quedamos hartos del sabor dulce. En cambio, con otros pasteles y dulces hechos con azúcar refinado, podríamos comer gran cantidad sin hartarnos del mismo sabor. Los endulzantes naturales nos indican qué dosis es ya suficiente, los industriales resultan adictivos, y en ocasiones se ingieren grandes cantidades sin tener suficiente.

La fructosa, que se recomienda en muchas ocasiones como sustitutivo del azúcar, está especialmente contraindicada, por su efecto aterógeno, sobre todo en el caso de las personas diabéticas. Se receta porque no aumenta el nivel de glucosa en la sangre, pero en otros aspectos tiene unos efectos muy similares a los del azúcar; provoca, además de ateriosclerosis, un aumento de los triglicéridos en sangre; y perjudica al funcionamiento del páncreas (la fructosa comercial es un producto altamente refinado, con un poder endulzante que prácticamente dobla al del azúcar). Por último, hay personas que son alérgicas a ella.

En cuanto a la sacarina, se especula que puede tener efectos cancerígenos sobre las vías urinarias. El sorbitol favorece la aparición de cataratas, por lo que las personas diabéticas, las cuales corren más riesgo de sufrirlas, no deberían consumirlo. Finalmente, el aspartamo es neurotóxico: está espcialmente contraindicado en la alimentación infantil.

Pese a lo que acabamos de decir sobre los endulzantes refinados, resulta que el dulce es un sabor tónico y nutritivo, necesario para la salud. Es más, debe ser el sabor más presente en nuestra alimentación, con lo que no cabe duda que debemos tomar cosas dulces. El problema de los endulzantes refinados que hemos citado es que son tan artificiales y extremados que pasan de ser nutritivos a resultar perniciosos. Existe un gran tópico relacionado con el azúcar, y es que solemos relacionar los hidratos de carbono o “azúcares” con el azúcar exclusivamente. Y ahí empieza la confusión. Si bien resulta imprescindible ingerir carbohidratos, existen muchos tipos de alimentos que l0s contienen, como el azúcar de la fruta, los cereales, verduras, raíces, tubérculos, legumbres, frutos secos o  semillas.

Los azúcares monosacáridos y disacáridos, están presentes en los endulzantes comerciales (la miel es rica en fructosa y el azúcar en sacarosa), en la leche (rica en lactosa), y en la fruta (rica en sacarosa). Se trata de azúcares de asimilación rápida que, para su combustión, necesitan robarle al organismo vitaminas del complejo B y distintos minerales. En cambio, los polisacáridos como el almidón, se liberan mucho más lentamente en el intestino, con lo que no producen fluctuaciones en el nivel de glucosa en sangre y, además, aportan los nutrientes necesarios para su combustión, gracias a lo cual no desmineralizan el organismo.

Si queréis ampliar sobre cómo optimizar vuestra salud y estado de ánimo a través de la alimentación, desde BFOREVERYOUNG os recomendamos el libro ¡Revitalízate!, Del Dr. Jorge Pérez-Calvo, que lleva más de 27 años investigando y practicando con éxito la medicina integrativa, aunando lo más actual de la medicina moderna con los conocimientos médicos tradicionales.

Después de los excesos de endulzantes estos días, os dejo una receta de crema de verduras DETOX muy facilita, y de sabor dulce, para que podáis cargar vitaminas y minerales cuanto antes!!!!

Ingredientes (para 2 personas)

3 calabacines medianos

5 zanahorias

1 cebolla

1 patata pequeña

1 puerro

aceite de oliva

agua mineral

sal

Preparación: Pelar y trocear las verduras. En una olla con un poco de aceite de oliva saltear las verduras peladas y troceadas durante un minuto. Cubrir las verduras con agua mineral. Cocer durante 40 minutos a fuego suave. Retirar del fuego y con una batidora, triturar hasta conseguir una crema fina. Añadir sal al gusto. Podéis añadir jamón cortado pequeñito, o huevo cocido picado para añadir algo de proteína. Ideal para calmar vuestro sistema digestivo.

En esta época podéis añadirle también calabaza, y no usar calabacín, o ambos. La calabaza os dará una crema dulce ¡¡¡buenísima!!!!

¡¡¡Bon appetit!!!

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