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DOCTOR, DOCTOR….¡¡¡NO PUEDO DORMIR!!!

22 Mar

El INSOMNIO lo definimos como una dificultada para dormirnos, o para mantenernos dormidos, despertándonos muchas veces a lo largo de la noche o bien despertarnos demasiado pronto.

Este insomnio puede ser ocasional, leve, sin más importancia, o bien puede modificarnos gravemente la calidad del día. Actualmente, es sorprendente como ha aumentado el consumo de un grupo de fármacos, que entre otras indicaciones, se usan en el insomnio, como son las BENZODIACEPINAS. Las reconoceréis como DIAZEPAM (VALIUM), LORACEPAM (LEXATIN), ALPRAZOLAM (TRANKIMAZIN), TETRAZEPAM (MYOLASTAN), etc. Las BENZODIACEPINAS son seguras en su uso (un avance respecto sus tocayos los barbitúricos), y como acciones farmacológicas, son hipnóticas, sedantes, ansiolíticas, anticonvulsivantes y relajantes musculares. Muy resumido, actuan sobre nuestro sistema nervioso, aumentando la acción de un neurotransmisor, el GABA, neurotransmisor inhibidor.

Ahora bien, hemos constatado que hay personas que frente a ansiedad o insomnio de más de dos meses, sigue con un tratamiento con Benzodiacepinas. Debéis saber que este tipo de fármacos son muy efectivos, pero modifican el patrón del sueño. Por otro lado, en tratamientos largos al dejar de tomarlas puede aparecer un Síndrome de Retirada, y además, su uso continuado genera tolerancia (pérdida de efectividad en el caso del insomnio). Así que por todo ello es recomendable limitar su uso a 2 meses+1 para la retirada gradual. Si su uso es como hipnótico (insomnio), se deberá restringir a un mes de tratamiento únicamente.

Y entonces, ¿si no pueden usarse en un transtorno de más de 2 meses, por qué se prescriben? Bien, hoy en día muchas personas padecen transtornos de ansiedad generalizada, depresión, estrés…Cuando el transtorno es grave y afecta a nuestra calidad de vida, impidiendo que llevemos una vida normal, el médico prescribirá un antidepresivo para que el paciente pueda recuperar su día a día. Por otro lado puede reforzarse el tratamiento con terapia psicológica. Pero los fármacos antidepresivos tienen un tiempo de latencia hasta que hacen su efecto, de unas dos semanas. Aquí es son de gran utilidad estas Benzodiacepinas, porque su acción ansiolítica es inmediata. Si el transtorno es ocasional (estamos pasando por una situación traumática, estrés, etc), las benzodiacepinas nos ayudarán en este periodo corto de tiempo, y si es un transtorno a largo plazo, nos permitirán mejorar nuestro estado hasta que el fármaco antidepresivo pueda hacer su efecto.  Todo ello evidentemente bajo prescripción médica.

Indicaros que las benzodiacepinas están contraindicadas en el embarazo, pueden provocar sedación excesiva, somnolencia, hipotonia muscular, depresión respiratoria, taquicardia,…efectos derivados de su acción depresora del Sistema Nervioso. No son muy recomendables en personas de edad avanzada, ya que su metabolismo se ve disminuido y ésto puede darnos mayor porcentaje de efectos adversos. En tratamientos cortos, como hemos comentado son muy seguras y eficaces.

Como alternativas naturales, la raíz de valeriana ha demostrado clínicamente tener propiedades ansiolíticas y sedantes, con escasos efectos adversos. Podéis encontrarla en el mercado sola o asociada a Passiflora y/o Melissa, que potencian la acción sedante. Unas gotas de aceite esencial de lavanda pueden ayudarte también a dormir más profundamente. No cenar copiosamente, eliminar los estimulantes como la cafeína y hacer ejercicio regularmente pueden ayudarte a conseguir una mejor calidad de sueño. Un detalle importante es eliminar cualquier luz artificial en la habitación mientras dormimos. Un pequeño destello del teléfono o despertador nos puede influir en la síntesis de la melatonina, hormona reguladora de los ritmos sueño-vigília.  Así que…¡QUE DUERMAS BIEN! Recuerda que una buena calidad del sueño es imprescindible para BFOREVERYOUNG!!! Si tienes cualquier consulta no dudes en escribirnos!!!

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BFOREVERYOUNG: ¡CÓMO VIVIR MÁS Y MEJOR!

1 Feb

 

¡Hola a tod@s!

En estos días de frío siberiano, en los que apetece quedarse en casita viendo la que cae fuera, queremos compartir con vosotr@s una serie de conclusiones a las que ha llegado el Dr. Francisco Mora, una de las eminencias neurocientíficas más importantes de nuestro país, y uno de los mayores expertos en el conocimiento de aquello que acontece en nuestro cerebro cuando envejecemos.

En primer lugar, siempre asociamos el envejecimiento a la aparición de enfermedades, pero ésto no siempre es así. El envejecimiento no es un proceso patológico, sino fisiológico, e irá acompañado de un mayor o menor componente patológico en función de nuestros estilos de vida. Si os pregunto, ¿a qué edad empezamos a envejecer?, seguramente much@s de vosotros me contestaréis que a partir de los 50-60 años. Siento decepcionaros, pero conviene saber que el proceso de envejecimiento empieza entre los 26-30 años. Y no es un proceso degenerativo en sí mismo, sino se basa en que los mecanismos que nos protegen frente agresiones externas, radicales libres, etc…empiezan a dejar de funcionar. Uno de los signos de que el proceso empieza tiene relación con la calidad de nuestro sueño. A partir de los 26-30 años, la huella genética de nuestro cerebro da por supuesto que ya nos hemos reproducido, y por tanto, nuestro sueño debe ser menos profundo, para poder atender las necesidades de la prole. ¿?

Y…seriamente…¿cuánto podemos llegar a vivir? El límite está constado en una ciudadana francesa, que vivió exactamente 122 años, 5 meses y 14 días. Y, aunque podríamos pensar que ésto es exclusivo de nuestro siglo, de nuestra calidad de vida, existen sarcófagos egipcios que ya indicaban que la persona contenida había muerto hasta con 110 años de edad. Incluso en la Biblia ya se hace referencia al límite de edad en los 120 años ¿curioso verdad?

Estaremos todos de acuerdo que el quid de la cuestión no está en conseguir vivir muchos años, sino en conseguir vivir lo máximo posible con autonomía suficiente, es decir, no dependiendo de nadie, y manteniendo nuestra mente capaz y activa. ¿Y cómo podemos conseguirlo? No es sencillo, aunque no imposible. Deberemos seguir estas 12 premisas:

  1. COMER MENOS: Experimentos en animales demuestran con una reducción del 30% en su alimentación, mantienen su juventud en el pelo, en el aspecto, así como una mayor actividad cerebral respecto a los que comen todo lo que les apetece. El comer produce radicales libres, y los animales que reducen su ingesta presentan un 50% menos de tumores, diabetes, enfermedades neurodegenerativas…La obesidad adormece nuestro cerebro. Pero, ¿significa que debamos perder el placer por comer? ni mucho menos. Se ha demostrado recientemente que un buen método sería hacer una media de lo que solemos comer habitualmente y un día comer normalmente, al siguiente el 20% menos de esta media, al día siguiente comer normalmente, etc. Seleccionando mejor lo que comemos y evitando, calorías “vacías”. De esta forma no seremos conscientes y estaremos revitalizando nuestro cerebro, a parte de poder compensar excesos si algún día disfrutamos de un banquete con la familia o amigos.
  2. HACER EJERCIO FÍSICO: Nuestro cerebro difiere bastante del de nuestro tocayo evolutivo el chimpancé, sin embargo nuestro cuerpo no. Esto quiere decir que nuestro cuerpo, al igual que el del chimpancé, está hecho para trotar, saltar, correr…por tanto el ejercicio beneficioso es el ejercicio aeróbico, que tiene la capacidad sorprendente de conseguir que nuestro cerebro produzca ¡neuronas nuevas! se debe practicar 3-4 veces por semana.
  3. EJERCICIO MENTAL DIARIO: Nuestro cerebro ha evolucionado enormemente respecto al chimpancé, pero este extraordinario sistema debe ejercitarse a diario. Está demostrado que las maquinitas de ejercicio mental tan popularizadas no presentan mayor beneficio que estar una hora navegando por Internet, por tanto, usemos esa hora para hacer ejercicio, ¡nos reportara más beneficio! Lee, aprende algo nuevo, cuestiona, reflexiona, ¡mueve tus neuronas!
  4. VIAJAR MUCHO: Viajar nos obliga a ver cosas nuevas, a cambiar nuestro foco de atención. Nos obliga a hacer planes, generando un estrés positivo, sin desesperanza, porque es un estrés sobre algo que podemos controlar. Hacemos algo para un futuro que sabemos que será una situación controlabe.
  5. NO VIVIR SOL@: Para mantener nuestro cerebro joven es imprescindible hablar, tener contacto con los demás, empatía. La soledad es el mal de nuestro siglo y fuente de gran número de transtornos.
  6. ADAPTARSE A CAMBIOS SOCIALES: No te quedes atrás. Redes sociales, nuevas tecnologías…aprende, habla el mismo idioma, practica.
  7. EVITA EL ESTRÉS CON DESESPERANZA: Es ese estrés sobre situaciones que no podemos controlar, que nos paralizan. En este estado nuestro organismo segrega hormonas como el cortisol, que dañan a nuestras neuronas de aprendizaje y memoria.
  8. NO FUMES: No vamos a castigar a nadie, pero sí daros datos y que, al menos, reflexióneis sobre el tema. Respecto a los no fumadores, las patologías asociadas al envejecimiento se adelantan 14 años en los fumadores, y estudios recientes indican que la vida de los fumadores se acorta una media de 7 a 10 años. También está constrastado que en los fumadores se producen pequeños microinfartos cerebrales, asintomáticos, pero de efecto muy dañino a largo plazo.
  9. BUEN SUEÑO, SÓLO CON LA LUZ DEL CIELO: Durante la noche nuestro cuerpo segrega uno de los antioxidantes más potentes que tenemos, la melatonina. Pero se ha descubierto que ésta es muy sensible a la luz, por lo que cualquier pequeño destello del despertador, del teléfono, etc. puede provocar que no se libere.

 

  1. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL.
  2. DAR SENTIDO A LA VIDA CON AGRADECIMIENTO.
  3. ALCANZAR LA FELICIDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS.

Por tanto, ya vemos que mantenernos jóvenes por dentro es complejo y multifactorial, aunque no muy lejano del lema archiconocido “MENS SANA IN CORPORE SANO“…(estos griegos…por algo son los padres de la medicina…jjjj) Si no, mirad la última ganadora de las “abuelas sexys”…¿será verdad que ésto funciona? jjjjj

Repasa estos 12 conceptos, no te olvides de escribirnos y recuerda…¡¡¡BFOREVERYOUNG!!!

 

MENS SANA: FELIZ AÑO NUEVO!!! y tú…¿¿HAS SIDO BUEN@??

4 Ene

y…!Empezamos de nuevo! El 2012 nos espera, así que, como todo proyecto que empieza, es muy positivo que reflexionemos sobre cuáles serán nuestros objetivos para este nuevo año. Desde BFOREVERYOUNG queremos poner nuestro granito de arena en vuestras reflexiones. Seguramente much@s de vosotr@os habéis oído hablar o incluso habéis leído algo sobre Stephen R. Covey, y de su libro más conocido, “Los 7  hábitos de la gente altamente efectiva”, best-seller mundial.

Pues bien, si os ha gustado el autor, os recomiendo que sigáis profundizando con “El 8º hábito de la gente altamente efectiva”. En él, Stephen R. Covey habla, entre otros temas, de las diferentes clases de inteligencia que tenemos. Actualmente, pensar que podemos medir la inteligencia de una persona únicamente por su coeficiente intelectual es del todo incompleto. Covey presenta cuatro tipos de inteligencia:

INTELIGENCIA MENTAL

Entendida como nuestra capacidad de analizar, razonar, pensar en abstracto, usar el lenguaje, visualizar y comprender.

INTELIGENCIA FÍSICA

Todo aquello que nuestro cuerpo realiza y de lo que no somos conscientes. Se encarga del sistema respiratorio, del sistema circulatorio, del nerviosoy de otros sistemas vitales. Explora constantemente su entorno, destruyendo células enfermas y luchando por sobrevivir.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Es el conocimiento de uno mismo, la autoconciencia, la sensibilidad social, la empatía y la capacidad de comunicarnos satisfactoriamente con los demás. Muchas investigaciones indican que, a la larga, la inteligencia emocional es un factor determinante más preciso del éxito en la comunicación, en las relaciones y en el liderazgo que la inteligencia mental.

INTELIGENCIA ESPIRITUAL

La inteligencia espiritual es la más importante de todas las inteligencias porque se convierte en la fuente de orientación para las otras tres. Representa nuestra voluntad y de conexión con el infinito. La inteligencia espiritual también nos ayuda a distinguir principios verdaderos que forman parte de nuestra conciencia y que están simbolizados por una brújula, que seria una metáfora física de los principios, porque siempre señala el norte. La clave para mantener una elevada autoridad moral es seguir continuamente unos principios de “verdadero norte”.

Desarrollar estas inteligencias y hacer uso de ellas creará en nuestro interior una confianza tranquila, seguridad y fuerza interior, la capacidad de ser al mismo tiempo valientes y considerados, y autoridad moral personal. En muchos sentidos, nuestros esfuerzos por desarrollar estas inteligencias tendrán un profundo impacto en nuestra capacidad para influir en los demás e inspirarles para que encuentren su voz.

Pero, después de leer sobre la importancia de nuestros principios, me pregunté…y ¿cuáles son los míos? No era sencillo responder a la pregunta. Por ello os invito a reflexionar sobre cuáles son los principios que os van a guiar en este nuevo año, ¿cuál va a ser vuestra brújula? Vuestra brújula es personal e intransferible, pero no es inamovible, por ello os presento cuatro simples supuestos de S.R. Covey, para que empezéis a llevar de inmediato una vida más equilibrada, integrada y poderosa. Si los aplicamos con constancia encontraremos un nuevo manatial de fuerza y de integridad al que acudir cuando más lo necesitemos.

 

1.- Para el cuerpo: supongamos que hemos sufrido un ataque al corazón; y vivamos en consecuencia.

2.- Para la mente: supongamos que la vida media de nuestra profesión es de dos años; y preparémonos en consecuencia.

3.- Para el corazón: supongamos que los demás pueden oír lo que decimos de ellos; y hablemos en consecuencia.

4.- Para el espíritu: supongamos que cada tres meses nos encontramos cara a cara con nuestro Creador (sea el que sea para nosotros); y vivamos en consecuencia.

Esperamos que os sea de utilidad…¡¡¡¡BFOREVERYOUNG OS DESEA FELIZ 2012, y que encontréis vuestro norte!!!!!

 

 

¿CRISIS? COMBÁTELA CON EL COEFICIENTE DE OPTIMISMO

20 Dic

CRISIS, CRISIS, CRISIS….En los telediarios, en la calle, en las empresas…Es la palabra más usada en los últimos años. Desgraciadamente, no nos encontramos en nuestro mejor momento, y a todos nos salpica directa e indirectamente, o bien estamos desempleados, o bien tenemos familiares que han perdido su trabajo o empresa…Pero, si conseguimos relativizar el problema, veremos que la clave no es el compadecernos de nosotros mismos y caer en estados depresivos o ansiosos, sino todo lo contrario, la clave la tenemos en el coeficiente de optimismo.

Cada vez más aumentan los transtornos depresivos e intentamos solucionar el problema con más y más fármacos (hablaremos de ello próximamente). Entramos en una espiral de la que nadie externo nos va a poder sacar, porque la mecha la encendemos nosotros mismos una y otra vez. Cada vez nos sentimos más y más desmotivados, sin ilusión ni empuje. Pero párate y piensa : en la mayor parte de los casos, tenemos agua caliente al ducharnos, agua para beber sin tenerla que ir a buscar a kilómetros andando, dormimos en buenos colchones y si abrimos la nevera tenemos algo que comer. Esto que parece tan obvio hoy en día, ¡hay gente que no puede hacerlo! Con más motivo para alegrarnos si tenemos familiares y amigos que nos quieren, o has conocido el amor de pareja. Fíjate en los voluntarios que por ejemplo, cuidan a niños enfermos de cáncer terminal, ni siquiera cobran por ello y sin embargo desprenden una felicidad abrumadora. Y sobretodo…¡estamos vivos!

Sobre este tema os quiero citar unas palabras del archiconocido y excelente discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, y que como sabéis, desgraciadamente una larga enfermedad le impidió seguir con una vida visionaria, llena de creaciones y ejemplar.

“Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para tomar las grandes decisiones de mi vida” .
 
Es más fácil tomarme una pastilla que cambiar mis hábitos, y de un hábito nace una costumbre, y de la costumbre el modo de vida. ¡Esfuérzate! ¡Bforeveryoung!  Haz deporte, cuídate, crea,  y sobretodo, invierte algo de tiempo en intentar hacer a los demás la vida más fácil. Porque, ¿cuál ha sido el cambio más importante en los últimos tiempos? No, no es ni Internet, ni las nuevas tecnologías, ni las redes sociales…El mayor cambio que vivimos es que la esperanza de vida se ha duplicado en un periodo muy corto de tiempo. Cuando vivíamos 40 años, nuestra meta era poder comer, reproducirnos y morir. No había tiempo para pensar si lo que hacíamos era realmente lo que queríamos hacer, ni para plantearse si la pareja era realmente la ideal para nosotros…las prioridades eran otras. Hoy en día debemos estar con nuestra pareja 40 años más, y por tanto debemos manternos atractivos; estar  40 años ágiles, ser curiosos intelectualmente, con ganas de hacer cosas, con ilusión…¿o vamos a condenar a los que nos rodean a una vida con alguien que no se puede ni mover, sin motivación, sin temas de conversación?

 

El problema es que cuando somos jóvenes, debemos hacer una inversión a largo plazo, y esa inversión debe empezar cuanto antes, porque deberemos luchar contra nosotros mismos. Os aconsejo que busqueis información acerca de cómo funciona nuestro cerebro, porque nosotros, los seres más “evolucionados”, todavía nos regimos por muchos instintos de nuestros antepasados cavernícolas. Tu cerebro no va a querer que gastes energía en hacer deporte, va a querer que descanses, comas mucho y duermas más. ¿Por qué? Porque no es tan evolucionado como creemos, una parte de él vive anclado en las cavernas. Sí sí, LO QUE OYES, esto es culpa de nuestro cerebro reptiliano.  La parte más primitiva de nuestro cerebro, que se encarga de los instintos básicos de la supervivencia-el deseo sexual, la búsqueda de comida y las respuestas agresivas tipo ‘pelea-o-huye’.  Muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, las mismas que en un tiempo dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.   ‘Aun tenemos en nuestras cabezas estructuras cerebrales muy parecidas a las del caballo y el cocodrilo’, dice el neurofisiólogo Paul MacLean, del Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU.

 Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años de evolución, nos guste o no nos guste reconocerlo, aún dirige parte de nuestros mecanismos para seducir, casarse, buscar hogar y seleccionar dirigentes. Es responsable de muchos de nuestros ritos y costumbres (y es mejor que no derramemos lágrimas de cocodrilo por esto).

Así que, controlad vosotros vuestra mente y no que vuestro cerebro os controle a vosotros. No olvidéis en que nos movemos por emociones, no por la razón, así que provocad sanas emociones en los que os rodean. Y fijaos en aquellos que hagan lo que hagan todo les va bien, y aquellos en que hagan lo que hagan les va mal. ¿Cuál es la diferencia? Sin duda, su coeficiente de optimismo.

Os dejo una entrevista muy interesante en el programa “Singulars” al Sr. Emili Duró, el cual es el artífice de que hoy se hable del coeficiente de optimismo. Ha sido directivo de numerosas empresas, entre ellas Yoplait. Cuando las ventas de su yogurt bajaron, tuvo un amago de infarto, y este hecho le hizo reflexionar sobre su vida y lo realmente importante. A partir de ahí se dedicó a estudiar el coeficiente de optimismo y a divulgar sus conclusiones, que se usan como herramienta de motivación empresarial y personal. Os cuelgo también una conferencia en la cámara de comercio Gallega, os aconsejo que veais todas las partes, no tiene desperdicio.

http://www.youtube.com/watch?v=uJNbK7vP77w

http://www.youtube.com/watch?v=FKIkjJOI6Ww

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